Podríamos decir que en términos generales las empresas no han recibido la reciente Ley de Igualdad con los brazos abiertos. En muchos casos se están creando Comisiones de Igualdad en el seno de las negociaciones de los convenios colectivos para que los procesos de puesta en marcha de los Planes no supongan un obstáculo a los logros que de los mismos obtienen los trabajadores. En definitiva, son un trámite más a añadir a la negociación o una tarea más para los Departamentos de Recursos Humanos.
Sin embargo, la Ley de Igualdad ha supuesto un gran paso en el reconocimiento de los derechos de trabajadoras y trabajadores pero ha salido adelante sin la necesaria conciencia social y económica de empresarios y de muchos trabajadores. Es un hecho que la sociedad está cambiando, que la mujer se ha incorporado de forma masiva al mercado de trabajo y que no está dispuesta a renunciar a su nueva situación fácilmente, aunque sigue habiendo mujeres que abandonan el mercado de trabajo como consecuencia del cuidado de personas dependientes. Es un hecho que los hombres están asumiendo un mayor protagonismo en la esfera privada y están buscando el rol que les corresponde pero nuestra débil sociedad del bienestar no dispone de los mecanismos necesarios para garantizar la adecuada conciliación de vida y trabajo. Algo que, sin duda, sigue revertiendo en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, pues la mujer sigue responsabilizándose de las tareas de cuidado mayoritariamente.
El esfuerzo que como sociedad debemos hacer, impulsado por las propias Administraciones, es muy grande. Tiene que ver con la regulación de servicios profesionales para el cuidado de personas dependientes, con la ampliación de plazas en Escuelas Infantiles o con la ordenación del tiempo a nivel general y la generalización del uso de las Nuevas Tecnologías para la realización de trámites administrativos y prestación de servicios. El trabajo que aún queda por hacer es grande y la ralentización en su impulso no favorece la aplicación real y la garantía de la igualdad de oportunidades entre hombres mujeres en el ámbito laboral.
La incertidumbre sobre su impacto en la igualdad efectiva entre hombres y mujeres me hace pensar en una anécdota que dentro del trabajo con Recursos Humanos he conocido recientemente. Una empresa grande, y novedosa en política laboral, ha intentado resolver el dilema numérico que la nueva Ley de Igualdad supone para las empresas mediante la contratación externa de mujeres para cubrir determinados puestos en los que hay un déficit claro de las mismas. Ante esta situación el debate interno se ha abierto, tanto entre hombres como entre mujeres, manifestando su desacuerdo por el no respeto de los canales internos de promoción interna, y por tanto la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
Y me pregunto, ¿no se está haciendo una aplicación muy literal de la Ley?, ¿no será necesario que su interpretación vaya dando pautas al respecto y los procesos sean más naturales?, ¿alguien se ha planteado si los equipos de fútbol cumplen con la Ley de Igualdad, por ejemplo?. Hay aspectos sobre los que habrá que reflexionar conjuntamente velando por la igualdad de oportunidades real.
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